Mi paso nace en el pie: ¿y ahora qué?

¡Enhorabuena! ¡Vas por buen camino! Un paso correcto y saludable debe nacer en el pie, concretamente en los dedos. Sin embargo, la mayoría de las personas caminan de forma poco natural. Su paso suele partir de las caderas, la pelvis o los muslos, lo que provoca distintos problemas musculoesqueléticos. Tú, en cambio, inicias correctamente el paso impulsándote con los dedos. La segunda parte de nuestro reto te resultará fácil: 

Camina con las manos en las caderas

Puede parecer sencillo, pero es la forma más sencilla de comprobar si pierdes fuerza al impulsarte. Es habitual impulsarnos con los dedos, pero después elevar las caderas y perder parte de ese impulso. Si mantienes estables la pelvis y las caderas, la fuerza de los dedos se transmite por completo al tronco, sin perder potencia. Esto también puede mejorar notablemente la función de los músculos abdominales profundos, el suelo pélvico y la respiración. 

Pon las manos sobre los huesos de la pelvis y observa qué hace tu pelvis al caminar. ¿Se balancea? Intenta estabilizarla conscientemente — reduce la velocidad y suaviza el paso. Intenta sujetar y estabilizar el abdomen con una mano delante y otra en la espalda, y concéntrate en sentir cómo se transmite la energía de los pies a la pelvis estabilizada. Cuando lo consigas despacio, puedes aumentar la velocidad. También recomendamos probarlo delante de un espejo — el tronco debe mantenerse estable y erguido al caminar. 

Si tu pelvis «flota» horizontalmente sin un balanceo significativo, solo queda felicitarte e invitarte a la tercera parte de nuestro reto la próxima semana. ¡Trabajaremos el apoyo de los pies! 

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